lunes, 7 de mayo de 2012

FUMO DONDE Y PORQUE ME DA LA GANA. ¡ PASA ALGO !

Fumando a la hora de la comida. 
Antes de nada, tengo que reconocer que desde que dejé de fumar hace ya bastante más de 10 años, me he convertido un entorchado enemigo del tabaco. Hay algo con lo que no puedo y es la prepotencia que puedan tener algunos personajillos por el mero hecho de tener un poder adquisitivo superior a otras personas o algo parecido. Esto es lo que parece que sucede en algunos establecimientos públicos como en este caso "La Casa de Botes". Especie de Club Náutico que existe en el espigón del Puerto en Málaga , pero con unas instalaciones sanitarias que no creo que se pudiese encontrar ni un Marruecos. En este establecimiento, como les indico, no solo la deficiencia de las instalaciones sanitarias, sino la ley antitabaco, no debe ir con ellos. Por lo visto deben estar fuera de la influencia de todo tipo de inspectores de Sanidad, ya sean municipal o de la Junta. O simplemente puede suceder que los señores clientes de este establecimientos se puedan creer que están por encima del bien y del mal, crean que con ellos no va el tema de las leyes que rige para el resto de los mortales. Lo peor de todo esto, es que una persona que venía conmigo, me indicaba que la mesa que estaba justo a nuestro lado, estaba ocupada mayormente por médicos; personas que en teoría se deben dedicar a preservar nuestra salud y no se les ocurre mejor idea para ello que ponerse a fumar en un restaurante a la hora de la comida, perdón, la sobremesa.


Este establecimiento como otros muchos creen que el ser permisivo con este tipo de clientes hace que se fidelicen a su establecimiento, no viendo como con esta actitud lo único que pueden conseguir es que les pongan una sanción económica y lleguen al punto de cerrarles el establecimiento por este motivo, como ya ha sucedido anteriormente con otros y si además incumplen cualquier norma sanitaria, pues posiblemente a ensañarse con él.


El purito no lo deja.
Esto que relato no es exclusivo de este establecimiento, sino más bien de muchos, no ya de comidas, sino más bien de copas ya que se escudan en la nocturnidad y que a esas horas hay menos vigilancia policial y que los funcionarios de sanidad, tanto municipales como autonómicos, ya han terminado su jornada laboral. De las cosas más graves que he visto fue un establecimiento al que le dije que estaban incumpliendo la ley a lo que me contestó que qué iban a hacer, que si sus clientes no respetaban las normas ellos no los iban a echar.

Esto no viene más que a corroborar el hecho de que existen algunas personas por lo que sea piensan, como ya he dicho anteriormente, que se encuentran al margen de la ley.

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